Artemisa - A partir de ahora llevarás seguridad igual que yo – me lo imaginaba – y no permito que me digas que no. - Sabes que no me gusta que estén detrás de mí todo el día – me atrajo hacia él y me envolvió en un abrazo. - Lo sé, pero hazlo por mi paz interior – acarició mi cabello – no estaría ni un momento tranquilo al saber que estas desprotegida – me separé para mirarlo a los ojos. - No me pasará nada, será solo una semana acá y casi ni salgo de la casa – asintió para luego besarme. - Se quedarán dos guardias contigo – voltee los ojos mientras él se alejaba hacia el auto – te a – paró en seco y me miró sin acabar la frase – nos vemos mi diosa – sonreí. - Nos vemos mi rey – sonrío igualmente y al ingresar al auto levanté mi mano para despedirme. A medida que su auto se alejaba

