Lina llegó a su casa sintiéndose mal por el pobre Anthony, lo cual, de alguna forma, la hizo entender la actitud de Christian. Después de todo, había visto en primera persona como lucía un corazón roto, y pensó, solo por un segundo, que Christian podría sentirse igual. Al verla llegar a casa, cabizbaja y cansada, la señora Smith supo inmediatamente que se trataba de ella, y le dijo: –¿Qué haces aquí? –Tuve que trabajar en el bar hoy. – respondió ella. – Mañana regresare a mi vida de millonaria. –¿Tu tampoco vas a decirme nada sobre el encuentro con tu padre? – le preguntó la señora Smith. –No tengo nada que hablar respecto a ese tema. – respondió ella. –¿En serio te vas a poner como tu hermana? – le preguntó la abuela molesta. –No tengo nada que decir sobre él, porque no significa

