El ritmo vibró desde los altavoces hasta el aire. La base instó a los pies de Spin a moverse. La aguda levantó las manos por encima de la cabeza. Movió los hombros y agitó las caderas al ritmo de la melodía, gritando a pleno pulmón la repetitiva letra de la popular canción. Era exactamente lo que necesitaba. Perderse en la música. Encontrar consuelo en los ritmos. El problema era que lo único que hacía el ritmo pulsante era aumentar sus sentidos. Las yemas de sus dedos aún ardían donde las había colocado en el pliegue del codo de Zhi. Sus mejillas seguían calientes por el aliento de él mientras le hablaba. Aunque cerró los ojos, aún veía sus ojos mirándola con necesidad antes de que ella se apartara de él y él se volviera hacia Parker. Spin abrió los ojos de golpe, mirando directamente

