Pasó junto a mí y luego bajo a planta baja y yo seguí tras él. Bajé rápidamente a las escaleras tratando de alcanzar su ritmo terminó por chequear todas mis puertas hasta que se detuvo y se giró haciéndome retroceder unos pasos. — ¿Maison? —Pregunté Lo observé dudosa. —Es posible que aún esté cerca—Me informó—Sube a tu habitación y enciérrate. — ¿Qué harás tú? —Iré a revisar el patio—Dijo dirigiéndose a la puerta. —Maison… —Estarás bien, sólo enciérrate— Exclamó— ¿Tienes arma? Fruncí el entrecejo. —De mi padre, pero esta algo vieja—Expliqué. —Búscala. Fui a la pequeña biblioteca de mamá que usaba para descansar y buscar entre sus cajones la caja con llave de papá dónde guardaba su arma busqué entre los viejos floreros polvorientos y sacudí uno de ellos y allí estaba la llave q

