Pasaron varias rondas y hasta hora nadie había ganado algunos de los premios mayores, sólo premios menores por insertar una de las ranuras y seguir motivando a las personas alrededor. —Debe tener algún truco—Comenté. Maison estaba de brazos cruzados observando el juego. —Posiblemente—Murmuro—Es muy común en estos juegos— Dijo sin quitar su vista de él. —Sí. —Es cuestión descubrir el secreto—Añadió, con una sonrisa en sus labios. De pronto Maison avanzó hacia el animador pasando entre las personas, lo seguí, ¿qué pretendía? Llegué luego de que el hombre le haya entregado tres ranuras a Maison, iba a jugar. Rodé mis ojos y me crucé de brazos. —Perderás—Le dije, era obvio que el juego tendría algún truco, sólo perdería el dinero. Esperaba su turno luego de un chico pelirrojo que in

