Esteban acompaña a la mujer a dar aviso que se irá en primera clase con él y luego de pasar por seguridad, van al salón VIP. ―¿Y usted viaja a Suiza por trabajo? ―pregunta la mujer interesada. ―No exactamente. ―Algo médico ―asegura la rubia. ―Puede ser. La mujer sonríe, tiene una hilera de dientes perfectos en una sonrisa sincera, que combina perfecta con su cara. ―¿Tiene problemas emocionales? ―¿Por qué lo dice? ―Porque si no va por negocios, ni va por un médico convencional... va con el doctor Schwartz. ―¿Lo conoce? Ella eleva una ceja y se ríe divertida. ―¿Que si lo conozco? Esteban no comprende y no le parece divertido. ―Ese hombre mejoró a mi madre de una depresión que la tenía al borde del suicidio. ¿Qué problema tienes tú? ―Celos ―confiesa asombrado de su p

