117 Acónito

316 Palabras

Cerré la puerta del maletero deseando que las ataduras y el cansancio de los otros les impidiesen hacer daño a la pareja. —Où sont les autres?— repetí, esta vez con la seguridad de que él sí sabía dónde íbamos a ser atacados. Sabía que él no se iba a abrir tan fácilmente como el novato enamorado, de modo que tuve que sacar la artillería pesada. —Hades, vas a tener que alejarte.— agarré el botecito lleno de flores moradas que llevaba escondido en el sujetador. —¿Eso es acónito?— preguntó él lleno de incredulidad. Asentí y no esperó ni un segundo para salir corriendo y meterse dentro de la furgoneta, en el asiento del conductor. —Aconitum napellus.— mi francés tenía límites así que opté por darle su taxonomía esperando que el latín se pareciese a algo que él pudiese entender. Miró el b

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