El lobo levantó una de las campanas plateadas que efectivamente tenía langosta dentro, y una grande y de aspecto delicioso, y le sirvió mientras su estómago gruñía. Últimamente tenía mucho hambre y no sabía porque. Temió estar embarazada pero tuvo su periodo, aunque escaso...Así que eso un poco la había tranquilizado... No pudo evitar olfatear con gula antes de lanzarse sobre la langosta olvidando sus modales incluso antes de que él ex teniente se sirviera el jugoso bistec que era para él. Peyton la observó alzando una ceja al verla devorar de su plato pero no dijo nada. — Perdón, es que tenía hambre — se justificó ella con la boca llena al percatarse. Incluso se puso una servilleta como babero y se acercó a la mesa puesto que no quería manchar su vestido nuevo y Peyton parecíó sonreí

