Una semana hacía que estaba en esa manada. Paleando estiércol a sol y sombra, Gia nunca había estado tan cansada en su vida. Ni había trabajado tanto...bueno nunca había trabajado salvo en sus ocasionales visitas al club de la hiena. Si a su show ocasional podría llamársele trabajo. Encima el lobo estaba cada día más remilgado y hosco, si al menos pudiera cogérselo pero ni eso. Se había ido de vuelta al sillón el muy idiota. Ella lo estaba insultando en su mente a ver si captaba alguna señal aunque no estaba muy segura de cómo funcionaba su vínculo telepático. Para colmo, había cachorros...cachorros everywhere...que por una maldita razón que no llegaba a comprender se le pegaban como si fueran ladilla. Un día le había preguntado a los niños de Callie, Junior y Char unos mellizos muy sim

