Habían pasado algunos meses de los eventos que llevaron al despertar del poder de Gia. Incluso ya había tenido a su bebé. Con la ayuda del médico, único hombre que Peyton dejó acercarse ya que estaba con sus instintos de protección a tope. Pero por supuesto Callie la asistió también. A Pía debió llevársela su madre pues raspaba con sus patitas la puerta y quería entrar a toda costa, se había puesto muy posesiva con Gia esos últimos meses. — Ya estoy empezando a pensar que se trata de nuestra cachorra — le dijo un día Peyton con falso enojo cuando las encontró a las dos enrolladas en la cama, la panterita sobre el estómago abultado ronroneando. — Haz de cuenta que estamos practicando — le dijo ella sonriendo antes de que él le encajara un beso apasionado y Pía por supuesto protestara

