Había despertado a una fiera...eso era lo que sentía ahora. Gia abrió un ojo y sintió que le dolían hasta las pestañas...apenas había logrado dormir desde la madrugada y Peyton...el puritano y reprimido Peyton... casto soldado del Comando, se había liberado...en ella, tantas veces empezando por la noche, siguiendo a la madrugada y así hasta el mediodía masomenos, donde habían quedado rendidos. No sabía que hora era pero le daba la sensación de que eran las tres o cuatro de la tarde. Su estómago gruñía, tenía hambre. La cama era un río de semen y el olor a sexo impregnaba sus orificios nasales. Le gustaría ir al baño, pero Peyton estaba fuertemente abrazado a sus espaldas. Como pudo trató de moverse y salir de su agarre y, aunque el lobo protestó, lo logró. Con dificultad se sentó en l

