30 de septiembre de 2009 New York Karina Había asistido al control semanal acompañada de mi madre; ya cuento con 31 semanas de embarazo. Lance quería venir, pero recién comienza a dar pequeños pasos, así que hice una videollamada para que pudiera participar a su manera. Al llegar a casa con mi guardaespaldas, escucho voces en la habitación donde está Lance y me detengo en el umbral, sonriendo antes de entrar. —Hola Phillip, qué sorpresa tan grata. —Mi sonrisa se mantiene mientras lo observo incorporarse. —Hola Karina, ¿cómo sigue ese bebé? ¿Cuándo nace? —Pregunta inclinándose ligeramente hacia mí, curioso y atento. —Gracias por preguntar, está perfectamente. Puede nacer en cualquier momento. —Acaricio mi vientre con la palma. Lance, recostado en la cama, me mira con ternura, esforz

