Esta vida maldita insiste en sorprenderme y yo que aún no me acostumbro a sus enormes y extrañas sorpresas. Ahora sé que lo único seguro en este espinoso camino, es lo que tienes en las manos, lo que sostienes con fuerza y que dura tan solo un microsegundo, por que en tanto a eso, en cualquier momento, lo peor se puede desatar. Esperemos pacientemente a que nos asignaran un turno entre los que ya estaban agendados, pero mi estrecha relación con el obstetra del lugar, nos dio paso a una atención preferencial. Sentía como mi teléfono vibraba insistentemente pero no podría revisarlo, me concentre en hablar con Andrea y buscar hacerla sonreir un poco en medio del dolor que la atormentaba. En realidad estábamos animadas con la idea, las gemelas crecían a una velocidad increíble y era la id

