Las escaleras se me hicieron eternas, pero al bajar finalmente me encontré con Mateo abrazando a Andrea y corrí de nuevo hasta ellos. ― ¿Se siente mal? ... ¿Te sientes mal? ― Miraba al uno y luego al otro pero ninguno de los dos soltaba el agarre que tenían en medio de un abrazo y eso me angustiaba más ― ¡Martha! ― Le grité a la empleada ― Por favor tráeme el teléfono pronto ¡Corre! Martha corrió por las escaleras hasta mi habitación, se escuchaban las pisadas a toda velocidad. ― Tranquila amiga, ya mismo llamo a la doctora, no te preocupes por nada que aquí estamos ― Acariciaba su espalda mientras rogaba que el dolor no fuera tan fuerte como para usar la morfina de nuevo. ― Va a llamar a la doctora ― Susurró Mateo al oído de Andrea. ― ¡Siii! Tranquila amiga, ya mismo llam

