A pesar de que durmió muy poco, Sophie despertó a las cinco de la mañana y al no poder volver a conciliar el sueño decidió tomar el violín para ponerse a practicar un rato, el proceso de crear una nueva melodía desde cero solía costarle de tres a cuatro días, pero las piezas que Leia le mando ya tenían un ritmo base al que solo tenía que adaptarse para tener una colaboración completa y mientras estaba afinando la segunda canción no se dio cuenta de que James entro al cuarto hasta que vio su reflejo en el cristal de las puertas provocando que se diera un susto. – Perdona, no era mi intención asustarte. – sonrió metiendo las manos en los bolsillos del pantalón. – No... yo a veces me meto demasiado en la música... – sonrió de lado antes de dejar el violín sobre la cómoda – ¿Tienes que traba

