James la fue a dejar a la que desde ese momento en adelante iba a ser su hogar de forma permanente; un pent-house en el piso ocho de un lujoso complejo, tenía una terraza bastante amplia descubierta y un balcón techado, la sala, la cocina, el recibidor y el baño estaban en el primer piso junto al cuarto de lavado, bajo las gradas que subían al segundo piso estaba un corto pasillo que llevaba a una oficina y a otro cuarto que estaba vacío, tres recamaras en la segunda planta y cada uno de ellos con sus propios baños. Era un lugar muy bonito y perfecto para una recién divorciada, aunque le hacían falta muchas cosas para poder llamarse un hogar completo, a James le dio un poco de pena dejarla solita en ese lugar sumida en un silencio casi espeluznante, pero necesitaba atender trabajo fuera de

