Capítulo 53Mis ojos se cristalizan de inmediato. Alex llora en mi cuello hasta que luego de unos minutos intenta calmarse, limpia las lágrimas de sus ojos y respira profundo. Deseara soltarme a llorar yo también, pero no lo haré. —Dámela, la quemaré —me dice, busco en su cara algo que me diga que está bromeando. —No —digo de inmediato—, si no la guardas tú, lo haré yo. Algún día la querrás volver a leer —ella niega con su cabeza. —Ya me hizo llorar suficiente. Qué vergüenza —sonrío y vuelvo la mirada a la carta. —j***r, voy a tener que contratar a tu padre para redactar artículos. Creo que él no sabe que ese talento lo sacaste de él y sí que don Alex debió ser escritor —ella intenta reír, pero no le sale, más bien se forma en su rostro una sonrisa desganada mientras toma la carta nuev

