Capítulo 15 parte 1

1110 Palabras
ABIGAIL 18 de marzo ¿Ustedes han llorado hasta el punto que sus ojos se hincharan como si unas abejas los hubieran picado y su cabeza doliera tanto que solo mantenerse de pie era una tortura y estar expuesta bajo la luz del sol fuera un castigo impuesto por los dioses? Pues así me sentía hoy. El día después de la fiesta me encerré en mi casa y lloré todo el día, no me acordé de comer hasta muy entrada la tarde y eso era porque como no le contesté la llamada a Jade, ella vino personalmente y no se fue hasta que le abrí la puerta. Nuevamente lloré en su hombro. Jade no dijo nada, tal vez porque lo había oído de Benjamín, de quien por cierto no recibí ninguna llamada, pero yo tampoco tuve la fuerza necesaria para poder contarle ya que si abría la boca solo sollozos descontrolados salían. Oficialmente Jade se convirtió en ese momento en mi mejor amiga, no me importó si tenía dentro un lobo, si se transformaba o si le aullaba a la luna, por mi podría ser un vampiro y yo podría seguir queriéndola igual. Jade me demostró el nivel de lealtad quedándose conmigo por tres días seguidos. Se encargó de la limpieza, me preparaba comida, incluso me ayudaba a ducharme. Al cuarto día no soporté estar con mi actitud derrotista, yo misma no me soportaba. Una parte de mí me decía lo innecesaria y nula que era mi existencia en este mundo y la otra parte me decía que estaba ahí por algo, que era preciosa tal cual era y que debía seguir adelante. Así que con todas mis fuerzas me levanté y ayudé a Jade a preparar el almuerzo. – Así que… ¿le aúllas a la luna? Jade soltó una risa estridente mientras me daba un empujón juguetón mientras nos dirigíamos a la mesa de la cocina a esperar a que se hiciera nuestro almuerzo. Ese día era día de pastel de carne y debo decir que el olor de ese pastel en el horno me estaba torturando y tentándome. No me gustaba cocinar, no me gusta manchar mis manos con la grasa que puede generar esto, pero eso no significaba que no sabía cómo hacerlo. El tiempo que solo estuvimos mamá y yo y ella estaba enferma como para pararse a hacer algo, yo me encargaba de todo. Unos pueden decir que se adelantaron las etapas en mí, pero era algo que no se podía evitar, tal vez maduré antes de tiempo, pero no me arrepiento porque ahora me convertí en la adulta que era ahora. – De verdad lo siento, Abi. Eres mi amiga y quise decírtelo, pero ya sabes que en la manada tenemos reglas, los humanos no deben saber sobre nosotros. – Nah, no te preocupes que entiendo, todos tenemos secretos que debemos guardar. Nuestra amistad no implica que debas contarme absolutamente todo. Ya sentadas en la mesa, Jade tomó mi mano y la presionó con cariño. Soltó un suspiro, ahora que tenía más o menos mis cinco sentidos bien puestos pude notar que algo andaba mal en mi amiga. – Jade, no te voy a pedir que me cuentes todo porque yo misma aún tengo muchos secretos, pero debes saber que estoy aquí para ti cuando tu lo necesites. Si quieres llorar, si quieres contarme algo o si quieres apoyo para esconder un cuerpo solo llámame que no haré preguntas, yo soy tu chica. La mirada de Jade pasó por asombro, cariño, diversión, vergüenza y finalmente resignación. – No sé, Ryan y yo hemos sido muy felices todos estos años, pero últimamente lo siento algo distante. Pensé que con lo del viaje y el trabajo extra que eso significa para él podría apoyarlo y digo, no es la primera vez que sale de viaje y no viene a dormir por trabajo, pero ahora esto se siente diferente. Incluso mi loba lo nota y me siento ansiosa ¿si pasó algo malo y Ryan no me lo dice porque no quiere preocuparme? ¿y si tiene algo que ver con el futuro de la manada? Y hay otra cosa…ha empezado a desaparecer algo de dinero dentro de la casa. Me quedé mirando fijamente a Jade, esos síntomas solo significaban una cosa en el mundo humano. “infidelidad” gritaba mi mente, pero de pronto lo descarté. Benjamín dijo que una vez que un lobo encontrara a su pareja destinada no existía nadie más así que eso no podía ser ¿cierto? Esta era la segunda vez que tenía sospechas del esposo de mi amiga y eso era decir mucho. Dejé mis dudas y sospechas para más tarde y me centré en lo último que sí podía manejar. – ¿Dinero? Eso es más preocupante ¿hay algún trabajador nuevo en tu casa? – No, los pocos que tenemos son de confianza y tienen años trabajando para nosotros, eso es lo que más me preocupa. Si alguien se mueve por dinero entonces puede sacar cualquier tipo de información que guarde la casa y eso no es bueno para la manada teniendo en cuenta que se trata de la casa del beta de la manada. Por otro lado, no puedo decir nada porque no tengo pruebas suficientes. No sé qué hacer. – Tranquila que tu salvadora, ósea yo, esta aquí para ayudarte. Dime ¿en qué lugar ha desaparecido el dinero? – En el estudio de Ryan. – ¿En el estudio? ¿escondes dinero en el estudio? – Es un dinero de emergencia que siempre guardamos Ryan y yo para casos externos. Es más fácil tener el dinero a mano que en un banco porque así no es rastreable. Era sospechoso, ¿el dinero que se iba era justamente el dinero al que Ryan tenía un poco más de acceso porque estaba justo en su estudio? Sin embargo, no dije mis sospechas y continue con mis preguntas. – ¿Quiénes tienen acceso a ese dinero? – Un par de sirvientes de confianza, Ryan y yo. – ¿Hay alguna manera que otra persona pudiera hacerse con las llaves de donde está el dinero? – Sí, puede ser. Es decir, las llaves las tienen esas dos personas, podrían tomarlas fácilmente. – Bien, entonces ¿qué te parece poner cámaras en ese estudio y ver quién es el culpable? De esa manera podrás tener pruebas contundentes. – Pero ¿esa no es una invasión a la privacidad? – No lo es cuando hay un ladrón en tu casa. Jade me miró fijamente por unos segundos y luego soltó un suspiro derrotado. – Está bien, hagámoslo. °°°
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