"Oh... sí... sí... me corro..." Disha gimió extasiada al alcanzar el orgasmo y rodeó la cintura de Karan con sus piernas. "Yo también, hermanita... ¡Dios mío! Me corro..." Karan gimió mientras le inyectaba semen a raudales. Estaba a punto de hacer lo mismo, pero se me ocurrió una idea diabólica. Para sorpresa de Tara, bajé el ritmo mientras le daba una nalgada. Ella me miró confundida mientras le guiñaba un ojo. "¡Ruégalo...! ¡Quiero oírte suplicar, Tara! ¡Ruégame que te llene el coño de mi semen!", le susurré mientras empezaba a penetrarla. —¡Chotu! ¡No pares! ¡Por favor, no pares! —exclamó Tara con incredulidad. ¡Dilo! ¡Dime que te llene! ¡Dime que eres una zorra que quiere que su hermano la llene de semen! ¡Ruega, Tara, quiero oírte suplicar por mi semen! Sonreí con suficiencia mien

