Carmen 11

2627 Palabras

Es una tarde de finales de abril. Tengo 71 años y hoy me apetece algo especialmente cruel y placentero. He citado a mi nieto Marcos (19 años, hijo de Censi) y a su amigo Javier (19 años, maricón declarado, delgado, culito prieto y polla larga y fina) en el garaje del chalet. Les he dicho claramente por mensaje: “Venid preparados para sufrir y correros hasta que os duela. No acepto un no”. Los espero sentada en una silla alta de madera, con las piernas cruzadas. Llevo un vestido corto n***o de tirantes, sin nada debajo. El culazo asoma por debajo, las tetas pesadas colgando libres y los pezones ya duros. En la mano derecha tengo un látigo fino de cuero y en la izquierda un bote de lubricante. Llegan a las cinco en punto. Marcos entra primero, alto, fuerte, con esa polla gruesa que ya con

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