Hay días en la vida en que todo cambia, en que todos tus planes para el futuro pueden verse destrozados y te ves empujado a una nueva dirección donde no puedes controlar lo que sucederá después. Ahí era donde me encontraba ahora, en una encrucijada de mi vida, incapaz de ver qué me sucedería mañana. Era el último día de ser la puta de Suraj, mi hijastro... ¡la puta de mi amo! Mi amo ... así lo había llamado ayer. Le rogué una y otra vez que me follara como su "puta de mi amo". En cuanto empezó a follarme, me convertí en una auténtica zorra, una puta obediente que haría lo que fuera por la polla de su amo. Mientras me vestía para ir a trabajar, intenté no pensar en Suraj ni en lo que me haría esa noche. Pero, a pesar de mis esfuerzos, los pensamientos sobre Suraj y su enorme polla de 30 c

