Rachel. Durante todo el transcurso hacia la nueva casa, mis padres están en completo silencio. Ryan no tiene idea de dónde queda y la verdad es que yo no tengo idea de qué es lo que nos espera porque si bien las vi en fotografías no es lo mismo que verlas en persona. Aguardo paciente durante todo el trayecto. En la entrada del barrio privado tengo que presentar uno de los papeles que asegura que soy la dueña de la casa y solo entonces nos permiten el paso dándonos la bienvenida al vecindario. Apenas entramos, el verde césped es lo que me tiene maravillada. Hay niños jugando en un pequeño parque privado que tiene cercas alrededor para evitar que salgan a la calle la cual de todas formas permanece vacía y no solo a mí me fascina sino que a Ryan también. —¡Mami, hay niños!—grita emoci

