Susan No sé cómo, pero había llegado a un lugar lejano. Los movimientos de aquella madrugada eran un recuerdo borroso de puro instinto. Tomé un tren que se alejaba de la ciudad y viajé toda la noche. Mi mirada perdida en la ventana, por la que pasaban los contornos oscuros de la civilización mientras yo me alejaba del peligro y la decepción. Cada kilómetro era una lágrima congelada, un dolor agudo en el pecho que se negaba a calmarse. Alessandro va a casarse. La verdad simple, brutal, y final. La imagen de ese contrato, la maldita palabra "Matrimonio" junto a su nombre, se repetía en mi mente una y otra vez. Había visto el rostro pálido de Isabella, su aire de dueña, y el de Alessandro, un hombre atrapado, esclavo de una deuda que consideró más importante que la verdad que debió deci

