Capítulo 2

1476 Palabras
—¡Córrete voy tarde a clase! — le grité a un chico que estaba en la entrada de la escuela y bloqueaba mi camino. Estaba corriendo en dirección a mi clase de biología. Aún no tocaban la campana para entrar pero de todos modos no quería llegar tarde, aunque odio a la profesora y mientras más tiempo de clase pierda mejor, sin embargo si sigo faltando a sus ASQUEROSAS clases, me reprobará. Y eso amigos míos, no va con Pilar Evans. Llegué a mi salón jadeando por correr tanto y mis amigos estaban en los asientos de siempre, sonreí al pensar que por lo menos esta clase no será tan aburrida y me dirigí a mi asiento. Pero para mi mala suerte, alguien más estaba en el y estaba muy inspirado hablando con Erick. Aunque para muchos no es la gran cosa ¡Para mi si lo es! Este día me levanté y a penas lo hice me caí así que comencé el día de mala manera. ¡Además en mi asiento! Es perfecto, llega el sol cuando hace frío, queda abajo del ventilador cuando hace calor y la profesora no me ve cuando saco mis galletas para comerlas. Así que ¡Es mi asiento! Suspiré tratando de calmarme para tratar de ser lo más amable posible y me acerqué a él para decir,— Emh, disculpa. Aquí es donde yo siempre me siento así que...— comencé a decir e hice una pausa cuando los ojos de este chico miraron los mios,— ¿Podrías sentarte en otro lado? El chico me sonrió con arrogancia y negó con la cabeza mostrando sus perfectos dientes como en los comerciales de dentífricos. Tensé la mandíbula molesta. Se lo había pedido amablemente, ¡Cosa que casi nunca hago! —Lo diré de otra forma,— comenté y deje mis libros encima de los suyos de mala manera,— Córrete o tu linda cara de modelo Calvin Klein tendrá un lindo y hermoso tatuaje con forma de mi mano. Sarah tosió apropósito para hacerme callar pero la ignoré. El chico volvió a sonreír, tomó sus libros- dejando caer los míos al suelo, por supuesto- y se levantó. Demonios, es muy alto. Sonreí victoriosa y acomodé mi lindo trasero en el asiento que quería. El chico se retiró de mi lado y se fue a otro asiento. Misión cumplida. —¿Qué rayos fue eso? — me preguntó Sarah sorprendida. —Se llama Pilar Evans, deberías acostumbrarte a que cosas así pasen seguido,— comentó Erick encogiéndose de hombros. —¿Quién es él? — pregunté curiosa mirando la nuca del chico en cuestión. —Por lo que pudimos hablar, se llama Johan,— contestó Erick,— Hubiera sabido su apellido pero una loca le exigió salir del asiento,— lo miré mal,— Oh ¿Eras tu? Disculpa, no fue mi intención insultarte,— dijo irónicamente y le saqué la lengua. La profesora entró al salón, nos saludó de la manera más aburrida del planeta y comenzó a hablar,— Antes de comenzar con la clase quiero presentarles al nuevo estudiante de esta escuela. Johan, por favor ponte de pie. Él chico que se ganó mi odio hace tan solo unos minutos se levantó con las manos en su suéter. —Él es Johan Thompson, espero que todos lo acojan como en casa. Según lo que entendí viene de otra ciudad que desconozco y— —Creo que ya entendieron maestra,— comentó Johan interrumpiendo a la profesora,— Si no le importa tomaré asiento. La profesora sonrió,— No te preocupes. Bienvenido, Johan. Genial, él lleva dos minutos es la clase y ya le cae bien a la profesora. Yo llevo cinco años, no se sabe mi nombre y me odia. Johan se sentó rápidamente en su silla, no sin antes girar su cuello y darme una sonrisa torcida. —¿Qué fue eso? — me preguntó Erick susurrando refiriéndose a la sonrisa de Johan. —Eso primo mío, se llama "Soy un idiota, te sonrió para que te enamores de mi y tengamos tres hijos, dos perros y un gato en una casa en la laguna" —¡Evans! — gritó la profesora llamando mi atención,— ¡Evans, ni siquiera he empezado la clase y usted ya se puso a hablar! Bufé y me acomodé en la silla de mala gana, me puse la capucha de mi sudadera y comencé hacer dibujitos en la mesa de mi asiento. La profesora hablaba y hablaba pero yo no tomaba ni apuntes y ni prestaba atención. Siendo bien sincera, no me interesa esta clase. —¡Evans! — volvió a llamar mi atención la profesora pero esta vez estaba a mi lado,— ¿Usted también raya las mesas en su casa? Resoplé,— No, porque en mi casa no me aburro tanto como en su clase ¡Y mi mamá si me deja ir al baño! — grité. (...) Creo que no es necesario contar que paso, pero en resumen, estoy en detención. Según la profesora soy una insolente, maleducada, falta de respeto y otras cosas que me dijo pero no recuerdo. Después de la clase de biología me dijeron que viniera aquí, por dos horas. Estaba perdiendo clase de Literatura. Como si eso me importara. El profesor a cargo de detención nos dijo que hiciéramos los deberes que nos habían dado en las anteriores clases, pero como no tomé apuntes, no tengo ni idea si hay deberes o no. Entonces decidí preguntarle a Sarah. Yo: Oye, ¿Nos dejaron deberes en la clase de biología? Sarah: Que yo sepa no, me quedé dormida a la mitad de la clase. Yo: Me siento orgullosa ¡Hey! En dos horas salgo de aquí ¿Vamos por un café? Sarah: *audio* "Claro, te esperamos en las gradas de la cancha de fútbol" Yo: Espera, ¿"Te esperamos"? Sarah: Erick y yo, tonta. Yo: Cierto, cierto. Ok, nos vemos :) Guarde mi celular, me acomodé en la mesa de mi asiento para comenzar a recuperar mis horas de sueño perdidas. Sin embargo, me desperté en menos de cinco minutos con un golpe en la cabeza, pegué un salto y miré mal al que me había golpeado. Era un chico de mi clase y me entregó un papel doblado por la mitad. Lo abrí y lo leí lo que estaba escrito. "Fiesta en casa de Madison, este viernes. No faltes. Pasar para atrás." Sonreí, ya era hora de una fiesta. (...) —¿Se enteraron de la fiesta? — pregunté llegando al lado de mis amigos en la gradas como lo habíamos dicho. —¡Sí! Hace tiempo que no voy a una,— respondió Erick emocionado. —Lastima que es de Madison, me cae mal esa tipa,— comentó Sarah con una mueca. —¿La conoces? — preguntó Erick mordiendo una galleta que tenía en su mano. Sarah negó con la cabeza,— No, pero me cae mal. Solté una risa. Madison era del grupo de Erika, ¿Quién es Erika? Yo te explicaré mi pequeño amigo. Erika es la chica más popular de la escuela y con la que todos los chicos quieren perder la virginidad. Su grupito es conformado por dos chicas más, Madison y Emily. Siento que ellas en ves de tomar leche cuando pequeñas, comían plastilina rosa y brillantina. Erika siempre nos ha odiado a Sarah, Erick y a mi. Era novia de Erick hace unos años, y nosotras siempre le dijimos que no era buena chica, Erick se enojó, le contó a Erika, ella se enojó y a los pocos meses terminaron. Según yo Erika nunca estuvo enamorada de Erick, siempre lo utilizó para sacar buenas calificaciones, ya que Erick es muy inteligente. Aunque no lo parezca pero lo es. —¿Vamos a ir por ese café o no? — preguntó una voz masculina en frente de mi interrumpiendo mis pensamientos. Levante la mirada y era Johan, entonces dije,— ¿Y a ti quién te llamó? Johan, con su risita maliciosa que me hace odiarlo aún más apuntó a Erick. Miré a mi primo, quién miraba a otro lado silbando. Rodé los ojos mientras resoplaba. No es que Johan me caiga mal, solo desconfiaba de él. ¿Por qué? No lo sé. Instintos de una Evans. —Un día de estos Blake, te mataré,— le dije a Erick quién estaba de los más feliz comiendo galletas una vez terminó de silbar. —Llevo la mitad de mi vida con solamente ustedes, hacia falta alguien más,— contestó como si fuera algo obvio con la galleta en la boca. —Para la próxima vez que hables, trata de no escupirme galleta en la cara ¿Ok? No es de buena educación,— reclamé limpiándome mis mejillas llenas de migas de galleta. ***
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