—¡Me vas a dejar solaaa! Rodé los ojos,— Amor... —¡Wuaaa! —lloriqueó exageradamente. Solté una carcajada. Doblé mi última playera guardándola en mi bolso, suspiré y me levanté del frío suelo,— Bueno, te invito a desayunar antes de que salga mi vuelo ¿qué dices? —¡WUAAAA! —Pilar, ya basta. La exagerada de mi novia se reincorporó en la cama cruzándose de piernas a lo indio. Seguía en su tierno pijama de oso panda y su cabello estaba todo revuelto, hizo un notorio puchero y me miró. Yo solo sonreí negando levemente con la cabeza para luego acercarme. —Es temprano, tengo sueño, mi novio se va dejándome sola con abstinencia y yo lloro —explicó el motivo de su depresión. —¿Solo eso extrañarás de mí? —pregunté fingiendo indignación, sabía que estaba bromeando. La abracé por los hombros y
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