—Quita tu trasero de una maldita vez. —Apoco no es lindo mi trasero. Es redondito. —¡Cállate! —Cállame. Leo estaba sentado en mis piernas desde hace ya un buen rato, ya se me estaban doliendo y tenerlo cerca me daba mucho más calor. Hoy era un día de mucho calor en Los Ángeles y nos estábamos derritiendo. Bueno, tal vez no literal. Johan decidió invitarnos a todos a su piscina para sobrevivir un poco al calor. Pero me era imposible refrescarme si Leo seguía en mis piernas. —¡Leonardo! ¡Sal de una vez! — grité y lo empuje. Me sacó la lengua y se sentó frente a mí en un pequeño sofá. Johan, Erick y Sarah se estaban bañando mientras que yo compartía algunas palabras con Mariana y Leo. Aunque Mariana tenga quince años, es bastante madura. Su puede hablar de cualquier tema con ella s

