—¿Qué tal este? —preguntó Brynn y negué. —No resalta tus asombrosas curvas. Ella se volteó hacia su bolso, bufando y cogiendo más ropa. —En verdad quiero impresionarlo —refunfuñó como niña pequeña. Suspiré y me acerqué a ella. Si había una cosa que había aprendido a lo largo de mi vida, es que jamás se podía complacer a todo el mundo. —No deberías hacerlo —ella posó su mirada sobre mí —. Sería genial si le gustaras siendo tú misma, ¿verdad? Asintió. —¿Y si no le gusto? —le di una suave sonrisa. Me sorprendía que alguien con tanta seguridad como Brynn se hubiera puesto en esta situación. —Entonces, no habrás gastado tus energías intentando ser alguien que no eres. Ella vació sus pulmones de aire y se dejó caer pesadamente sobre mi cama. Sabía que era una mierda si las cosas no fu

