Sentía que me habían quitado el domingo de las manos. El fin de semana transcurrió tan rápido que debería de ser ilegal. Mi mente viajó a los sucesos de ayer; desde besar a Kai hasta la noticia de que me convertiría en tía. La emoción era más que clara, pero también me aterraba la idea de no ser lo suficientemente buena. De seguro, lo mismo le estaría sucediendo a Liv. Por mi parte, el único rol de tíos que había presenciado había sido el de las películas. Más específico, las de 'Harry Potter', pero sabía que Petunia no era mi mejor ejemplo a seguir. Supongo que tendría que leer otros libros... La bandeja resonó en la mesa y volteé a ver a mi amiga. Su rostro llevaba una iluminada sonrisa que parecía ser contagiosa. Imité su gesto y me acerqué a ella. Lucía como si hubiese bebido una poc

