Por Gonzalo -Está fría el agua. Dijo mi novia. -Chiquita... yo te caliento. Caminé con ella mar adentro. El día era espectacular y el sol brillaba en lo alto. El mar estaba bastante tranquilo, planchado, sin demasiadas olas y casi no había viento. Estábamos bastante adentro en el mar, las olas rompían luego de la línea de donde nos hallábamos, pero había muy poquitas, esas que apenas se sienten y rompen despacio, en la orilla. -Es muy hondo, no hago pie. Hacía pie, pero me doy cuenta que le tiene miedo a la profundidad del mar. No me lo dice, pero estoy aprendiendo a conocerla. La levante a upa y ella envolvió mi cintura con sus piernas. La bajé unos centímetros y quedó apoyada en mi hombría. Comencé a besarla, ella se movía sobre mí. Ahora sí, no pude ni quise reprimir mis

