Por Gonzalo Llegué a la clínica y allí estaban sus padres junto con su hermano. -¿Qué le hiciste? Me reclama su madre. Nunca me quiso demasiado, Marta se quejaba de mi madre, pero la suya, disimulaba menos que la mía, que no me soportaba. -Mi hija está así por tu culpa. Sigue diciéndome. -No, señora, yo no le puse ninguna pastilla en su boca, ni se la proveí. -La hiciste sufrir. -Está equivocada, la relación que tenía con Marta, se terminó, eso es verdad, pero hacía mucho que ya no funcionaba. Sin otra palabra de por medio, me dio un cachetazo. Yo no le respondí, aunque entiendo que ni siquiera me lo merecía. Luego de unos minutos de silencio, le hablé. -¿Usted pretende que me quede al lado de su hija por lástima? Le digo con bronca. -Se merece que la ames. -El amor no es c

