En otra suite del hotel se encuentra un Diego desolado, él sabe que cometió un error al mencionar su matrimonio con Marife ante Nicola, pero no está arrepentido, aunque es consciente que Marife nunca le dio esperanzas él quiso disparar su última bala y esta al parecer no dio en ningún blanco, lo único que le quedaba a él era aceptar la derrota y volver a su pais, ser el chico mujeriego que siempre fue y buscar un romance en cada puerto, o en su caso es mejor dicho aeropuerto. Diego toma su teléfono y hace los arreglos con la línea aérea donde laboraba para regresar a casa lo antes posible, al conseguir que su retorno sea esa misma noche, Diego se prepara para dejar el hotel sin despedirse de su amada, ya no sería un estorbo para que Marife y Nicola estén juntos, él se encargaría de anular

