47 | Criaturas magníficas

2848 Palabras

Un par de horas después, moviendo hilos, usando contactos, gastando dinero, Styx estaba en un avión directo a Sudáfrica. Sierra no lograba entender como una mujer que no le dio coordenadas, que no le dijo dónde se encontraba, ni cómo llegar a ella. Sentada en la parte trasera de un avión de carga, miró a Styx. Después de esa necesidad por verla, por volver a ella, Sierra lo miró inquieto. Algo le preocupaba. Algo le aterraba. Sierra por supuesto no dejó que él la dejara en un lugar seguro. Se negó a quedarse lejos mientras él buscaba de nuevo a la mujer misteriosa. Podía ver como elevaba y dejaba caer el pie, en un sube y baja acelerado, incesante, aterrador. Sierra quiso comprender como ella tenía tanto poder en él, como lo envolvía y lo llamaba. Quería comprender que lo ataba, que lo ti

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