Lauren estuvo conversando con el doctor en el consultorio. El lugar era silencioso y tranquilo, todo lo contrario a su interior que retenía una tormenta acabando con todo a su paso. No se imaginó jamás en una situación como esa, así que no era nada fácil afrontarla, no era lo suficientemente fuerte para pretender estar bien. —Doctor, ¿Lucas puede irse a casa ahora? —preguntó Lauren, sintiendo la angustia en su voz. —No, señora —mencionó el doctor suspirando—. Lucas necesita estar aquí para recibir atención especializada. Su condición requiere observación constante y tratamiento inmediato. Lo correcto es que se quede aquí para poder monitorear su estado y cerciorarnos de que las cosas vayan por el camino correcto. Lauren asintió, comprendiendo la gravedad de la situación. Tenía que r

