Lauren terminó de recoger sus cosas en la oficina y se aseguró de no olvidarse de nada; tenía la cabeza llena de tantas cosas que no sería nada extraño pasar algún detalle desapercibido. Finalmente salió de la oficina y se frenó al ver a Emma frente a ella, entonces se llevó la mano al pecho un poco asustada porque creyó que su asistente hacía rato que se fue. —Emma creí que ya te habías ido a casa. ¿Pasa algo? —quiso saber aparentemente preocupada. —Yo... En realidad no me fui porque vi que te quedaste ocupada, entonces creí que podría ayudarte. No sé si me explico. Lauren sintió un poco de pena por la joven, porque no era justo que todavía a esa hora estuviera allí. —Lo siento, sucede que en realidad pierdo la noción del tiempo algunas veces, sin embargo debiste irte a casa, no e

