Por otra parte, Bianca se sintió ilusionada por todo lo que pasó en su vida. No dejó de pensar en Elijah, su sonrisa, su forma de ser. Sin embargo, un miedo latente la acompañaba porque sabía que sus padres no aceptarían una relación entre ellos. Durante la comida, se sentó con sus padres y conversaron un poco. Bianca les contó que todo había estado bien en la universidad y que ya estaba buscando opciones para hacer sus pasantías. —Me alegra saber que te va bien, hija —dijo su padre, con una sonrisa de satisfacción—. ¿Tienes alguna idea de dónde te gustaría hacerlas? —Sí, he estado investigando algunas empresas en las que me gustaría trabajar —respondió Bianca, sintiendo cómo la conversación la llenaba de confianza. —Eso suena genial —intervino su madre—. Estamos muy orgullosos de ti.

