Bianca estaba en su habitación, llorando sin parar. La tristeza la invadía, y su corazón anhelaba a Elijah. Deseaba con todas sus fuerzas que él estuviera a su lado, apoyándola y entendiendo lo que sentía. No podía evitar pensar en cómo sus padres nunca aceptarían su relación. Tenía que hacerles entender que ella lo había elegido, y que eso debería ser suficiente. Con las lágrimas aún corriendo por su rostro, Bianca tomó su teléfono y decidió llamar a Lauren. Sabía que necesitaba desahogarse y que su ella siempre había estado ahí para escucharla. —Hola, Lauren —dijo Bianca, tratando de contener sus sollozos. —¿Bianca? ¿Estás bien? —quiso saber, preocupada por el tono de su voz. —No, no estoy bien —confesó Bianca—. Quería decirte que estoy saliendo con Elijah. El brazalete que llevé pue

