—Cariño, debo ir a trabajar, Bianca cuidará de ti, recuerda obedecer y pórtate bien —señaló, a lo que él hizo un puchero. —Quédate conmigo hoy. —Lucas, me encantaría quedarme contigo, no te imaginas las ganas que tengo de pasar todo el día a tu lado y ver películas o divertirnos juntos haciendo cualquier otra actividad, pero debo trabajar. Si no trabajo no podríamos comer, dormir tranquilos o ir de viaje. Lucas abrió los ojos de par en par, alarmado. Entonces comenzó a negar con la cabeza. —¿Seremos pobres? —Digamos que sí. —Entonces deberías trabajar. Ella acarició sus mejillas y besó su naricita. —Por supuesto, lo bueno es que estaré aquí en la tarde, en caso de que se presente un inconveniente en la compañía, le avisaré a Bianca. Además, puedes salir con ella y comer lo

