ASLAN Mirándola entonces de cerca, viendo sus moretones y todo el daño que tiene su cuerpo, es imposible no recordar a mi hermana pequeña. Quizás es por eso que siento tanto empeño en proteger a Ginevra, porque con ella no pude. Por reglas de la familia, por estúpidas cuestiones que me hicieron alejarme, probablemente mi hermosa hermana todavía seguiría rondando por aquí, haciendo sus bromas, siendo la luz de esta casa cuando todo parecía siempre gris... mi pequeña Sahar. Tan inocente que no fue capaz de ver al monstruo con el que dormía. Tan pero tan sobreprotegida que creyó que todo hombre la trataría igual que papá y yo lo hacíamos. Mierda, quizás ese fue nuestro error, y es lo que siempre me cuestiono al momento de pensar en ella, porque de haberle enseñado a luchar, a usar un arma

