La sultana Safiye, estaba con los ojos perdidos en el rostro de aquel joven rebelde que solo la observaba. Lo cierto es que ella lo reconoció porque Tapar tenía un parecido a su abuelo, el padre del sultán. —¡Madre Sultana! ¿Está bien? —indaga Zahir al ver que estaba herida. —¡Sí, lo estoy! Han penetrado la seguridad del palacio, eran tres hombres. Traté de proteger a las mujeres del harem, pero no pude ¡Pido me disculpe, mi Melik! —suplicaba la madre sultana sintiéndose fracasada. —Madre Sultana, ¿Qué le paso a la princesa Ruya? No logro encontrarla —expresa el joven Melik. —Tenía entendido que ella estaba en su aposento, pero creo que el objetivo de aquellos hombres era la de matar a las esposas del sultán... Otra explicación no tengo —alega la madre sultana. Ambos jóvenes al escuch

