¡Visitas sorpresivas! Abigail Estoy terminando de alistarme, para poder bajar a tomar el desayuno; no dejo de pensar en ¿Quién y por qué se transformó? No es que me guste el chisme, es porque hay restricciones para la transformación y el hecho de haber sido ¿aquí, en casa de los Pritzker?... también, da en que pensar; en definitiva, esta familia, no es como la pintan y sólo llevo dos días conociéndoles… ¡Caramba, caramba!... Creo que tengo la razón cuando repito los dichos de los humanos: “Nadie conoce las goteras de una casa hasta que vive en ella” o “Nadie sabe lo que hay en una olla más que la cuchara que la menea” ¡Bueno! solo me toca esperar en que algún “samaritano” me informe (voy por el pasillo, riendo bajito)… si alguien me viera, pensara que estoy loca, pero me da risa reco

