El calor subió de tono en el dormitorio donde dos almas se unen en un acto de placer, Azucena se dejó llevar por la sensacion de sentir el m*****o de su amado en su boca mientras él gimotea, al sentir lo tibio de su boca envolviendo por completo su polla, Ricardo tomo el cabello de su amada para acelerar las embestidas lo excitaba verla como menea sus caderas y la cola moviendose al ritmo del placer, cuando sintió alcanzar el clímax, saco su polla de la boca de ella y la levanto, se sentó en el sillón acomodándola encima de él, haciéndola sentarse en su polla. —¡Vamos nena, házmelo rico! Azucena subía y bajaba en la gruesa erección, mientras él se deleitaba azotándole el trasero con la palma de su mano, eso llevaba al limite, al sentir el plug moverse por los azotes de él, Azucena cada

