La llegada de Rumania a suelos estadounidenses, fue una nueva experiencia, con el glamur que la caracteriza bajo con toda la elegancia que podía desprender de su muy bien proporcionado cuerpo, la mirada de muchos hombres se desviaban a la mini falda que ella lucia, que mientras caminaba la parte de atrás se le suspendía, sin dejar nada a la imaginación. Ella sonreía al ver la baba de los hombres caer por sus encantos, si algo le fascinaba era llamara la atención a donde quiera que fuera, y ahí no era la acepción a pesar de tener el corazón roto o al menos eso fingía, además una buena excusa para salir del agujero donde se encontraba. Azucena emocionada esperando la llegada de su amiga, mientras que Ricardo muy ajeno y desinteresado por la llegada de ella, con sus lentes de sol, se limit

