Estoy frente al hombre que lo ha dado todo por nosotros, su mirada amable y su sonrisa que siempre ha adornado su rostro que ya comienza a verse las marcas del tiempo y los sufrimientos que le ha tocado pasar. —Dime hija, toma asiento. —Me trueno los dedos porque una cosa es formarse la escena en la cabeza que estar frente a él— —Papi, hay algo que quiero que sepas. —No me atrevo a verlo a los ojos— —¿Qué te ocurre? Cuentas conmigo hija, sea lo que sea no temas decirme. —Eso me desarmo, comencé a llorar frente a él, sentí su abrazo reconfortante, no merezco un padre como él, me sentí tan mal porque no lo honre— —Papi, estoy embarazada, ¡¡Perdóname!! Mi padre no me dejo abrazar, sentí sus lágrimas en mi hombro, soy una mala hija por hacerle esto, me sentí la más malvada de todas las hi

