Es enloquecedor, cuando llego a la cima y caigo al abismo, quien me recibe abajo es Kaled. Y no lo puedo creer. No puedo creer lo que sucede entre los dos. Esto. O lo que acabamos de hacer. Voy a retirarme, pero me lo impide. Me mantiene sobre él, abrazada, mientras respira con dificultad. Siento todo mi cuerpo húmedo y pegajoso, tengo mucho calor y sin embargo, mientras él me permita quedarme, lo haré. —Amber —jadea, coloca su mano en mi cuello y sus dedos levantan mi mandíbula—. Esto…ha sido una de las cosas que más me ha hecho sentir. Sonrío a su rostro extasiado. —Es genial —admito, sin aliento. —Entiendo porque un ángel sin voluntad caería por algo como esto. Parpadeo. —¿Qué? —Esto es lo que los atrapa —dice, señalándome sobre él. Mi sonrisa se pierde. —El único á

