Liam. Después de que mi pequeña saliera de mi consultorio no dejé de pensar en las mil y una probabilidades que podían existir en que ella volviera a caer en ese lado oscuro. Tenía unas enormes ganas de conocer al hijo de puta que le hizo daño solo para golpearlo hasta cansarme, no me importaría quedar sin trabajo por agresión física, total no necesitaba el dinero, tenía suficiente. Las horas pasaron lentas y recibí a una nueva paciente. Una niña de doce años con trastorno alimenticio. Luego de que terminará con la niña, decidí llamar a Susan la mujer que me crío como su hijo después de que mi madre muriera en ese horrible accidente de avión. ─Buenas tardes Liam ─contestó. ─Susan, necesito un favor tuyo y sé que no me dirás que no. ─¿En qué puedo ayudarte? ─Necesito que prepares

