Liam. El aire acondicionado del hospital ponía mis pelos de punta y la bata de hoy no ayudaba en nada. Traqueé mis dedos y me dediqué en teclear algunas respuestas de mi antiguo paciente. Unos toques en la puerta se hicieron presente y luego fue abierta solo un poco revelando a una de las chicas que trabajaba en el lugar. ─Disculpa Liam, pero acaba de llegar la paciente que te toca hoy. ─Déjala pasar. Abrí una de las gavetas del escritorio y saqué el portafolio donde se encontraba los documentos de la chica. La puerta se abrió y en ese momento la persona que estaba frente a mí fue la última que espere ver en este lugar. ─Pequeña ─susurré y ella salió por la puerta en la entró. Me levanté de la silla y caminé hasta la puerta, la tomé del brazo y ella se volteó a mí. ─Lo siento,

