Socio principal.

1474 Palabras
A la mañana siguiente sophie despertó un poco aturdida y con un leve dolor de cabeza, asusto al ver a mattia en su cama, pero empezó a recordar todo y aunque era algo nuevo para ella, ya que no era una persona de una noche, lo disfruto tanto que no sintió arrepentimiento alguno. Ella sabía que era un encuentro de una noche así que no se quedaría para verlo despertar. mattia estaba en un sueño profundo, eso era raro en el porqué es un hombre madrugador... él no se despertó temprano estaba demasiado relajado. sophie se dispuso a ducharse se le hacía tarde para tomar camino a las oficinas firreti. Y como era el quién estaba en su habitación le dejo una nota en el buro y escribió. - Fuiste una bonita casualidad, pero es tiempo de volver a la realidad. - Ella tomó su equipaje porque la mañana anterior David le dijo que tenían un pequeño contratiempo debía regresar ese mismo día, pero por los inconvenientes con el señor firreti no pudo hacerlo. La secretaria del señor firreti la cito este día para la firma de los papeles, Ella llegó a primera hora a las empresas firreti Llevando su equipaje listo para viajar. Suena el celular… - Buenos días, hermano. -Buenos días.-Responde un poco aturdido. - ¿Quién eres?. - Pregunta sin reconocer la voz de su hermano. - ¿No reconoces la voz de tu hermano?, parece que la fiesta estuvo buena anoche. Te pido por favor atiendas a la señorita D'marco lo más pronto posible, Necesitó esos documentos a primera hora mañana a pesar de que estoy ausente mi asistente se encargara de entregarlos a nuestros socios. - Carajo, seme hace tarde.- Se tiró de la cama exaltada - si no te preocupes me dirijo para haya ahora mismo. Mattia llamo a stefan para que le trajera un cambio de muda, él se duchó, y claro que recordó a sophie, pero con lo apurado que iba solo alcanzó a tomar la nota, creyendo que era su número de celular y sin más la guardo en su saco. Se dirigió a la empresa para atender a la asistente de su hermano. - Señor, la señorita D'marco lo espera. - Le habla su asistente a través del teléfono. - En 5 minutos hazla pasar. Por favor tráeme un café n***o. - Y es que su cabeza estaba al punto de explotar porque se había pasado un poco de pocas la noche anterior y él no era de tomar casi nada. - Está bien, señor. En un momento se lo llevo. 5 minutos después sophie esperaba paciente para que el señor firreti le diera la autorización para entrar. Su nerviosismo era inminente, conocer al presidente de las firreti, del cual muchos rumores se decían era algo que a cualquiera la pondría nerviosa. - Señorita, el señor firreti la espera. - Se acerca su asistente y sophie le agradece por avisarle. Ella se pone de pie para avanzar a la puerta de madera que tiene frente a ella… - Adelante. - Escucha sophie al otro lado de la puerta dándole autorización para entrar. sophie empuja la puerta abriéndola dejándola entrar en una oficina realmente lujosa con una vista impresionante a la ciudad, en eso dirigió su vista al presidente de la empresa firreti quien se encontraba de espalda sentado en su silla viendo la ciudad a través del enorme ventanal. - Es hermosa la ciudad ¿No cree usted?. - Le pregunta mattia aún sin darse vuelta. Sophie se quedó en silencio porque esa voz parecía que la había escuchado antes. - Lo es señor. - Responde después de unos segundos. - Muy bien, firmemos esos documentos ya, mi hermano está furioso. - Habla mattia dándose la vuelta para conocer a la asistente de su hermano. Y por unos leves segundos quedo en shock. Esa mujer era con la que había pasado la noche, la que anhelaba volver a ver. - Tú. - Es lo único que puede decir al darse cuenta de quién era ella. Pero ahora todo había cambiado por completo, él nunca se ha involucrado con empleadas de la empresa y jamás lo haría. Lo que paso entre ellos dos no era posible. Sophie al darse cuenta de a quien tenía enfrente quiso morir en ese momento, se puso pálida no lo podía creer se quedó sin poder articular palabra alguna. No, no, no esto no me puede estar pasando ami!, pensó para ella misma. - Tome asiento señorita D'marco dijo él. - Ella en estado de shock No podía articular palabras, eso no era posible. Como demonios callo en las garras de su jefe aun sin conocerlo. Mattia tenía una política, nunca mezclar trabajo con placer. Al parecer seguiría siendo así, ya que prefirió ignorar de quien ella se trataba y empezó a tratarla como la asistente de su hermano. - Buenos días, señor firreti. - se dirige él lo más profesional posible. Le explico las cláusulas del documento. Y no se atrevió a verlo a los ojos, él solo asentía. No soltaba palabra alguna o no sabía qué decir. Después de firmar el contrato ella se despidió - Eso es todo. Muchas gracias por su tiempo señor firreti. - Señorita D'marco.- Dijo él. - ¿Sele ofrece algo más señor firreti? - pero él se quedó sin pronunciar palabra alguna. - Que tenga un excelente día señor, me retiro. - sophie salió de su oficina. Aún no asimilaba lo que acababa de pasar, pedía a dios sostenerla en pie para poder llegar aun taxi, Sus piernas temblaban aún no podía asimilarlo, y buscaba una explicación elocuente, pero no había nada. - No, que carajos hice dios. No puedo creerlo ¡por qué ami!, oh sophie ahora que pensara tu jefe, si se enteran en la empresa de esto estoy muerta! Me despedirán. Oh no, no, no, ¡porque ami!. Por una vez en mi vida traté de dejar a la chica honesta, recatada y bien portada en New York y sacar mi lado rebelde, pero dios me está castigando con esto. ¡¿Cómo carajos tuve sexo con mi maldito jefe?! ¡¿Cómo diablos paso?! Como pudo trato de calmarse, logrando llegar al taxi. Después de unas horas de viaje ya se encontraba en su departamento en nueva York. Aún reflexionaba en ese hermoso, pero trágico momento, Le venían recuerdos de esa mañana y moria de pena, le avergonzaba tanto que en su trabajo se corriera el chisme sobre él y ella. Y es que como no hacerlo si era el presidente del imperio firreti. - no, estoy acabada. - Se recriminaba sujetando su cabeza con ambas manos. Claro quien no, lo que ella pensaba que sería una hermosa noche con un bello desconocido que jamás volvería a ver, paso Aser un hermoso recuerdo con el mujeriego de su jefe del cual había jurado nunca caer en sus garras. Era vergonzoso ya que era el presidente de su empresa y un astuto mujeriego. Sophie D' marcó. Pasaron 3 meses de ese vergonzoso encuentro. He estado asistiendo ami trabajo normalmente y agradezco al cielo que nada de eso se supo. En su trabajo todo estaba normal, ni su jefe directo el señor David ni nadie más se habían enterado de su pequeño desliz. - ¿sophie pasas a mi oficina por favor?. - Le pide David a través del teléfono. - En un momento estoy con usted señor. - ¿Señor? No me digas así, ya te he dicho que mientras estemos tú y yo somos David y sophie. - Le dice este cuando ella entra a su oficina. En estos meses hemos hecho una bonita amistad, hemos pasado mucho tiempo juntos por el trabajo, noches de desvelo porque sucedió un pequeño problema en la empresa madre de los firreti. - Claro David, perdona es que aún no me acostumbro. Más de un año tratándote por señor firreti, es como si lo tuviese gravado en mi cabeza. - Entiendo sophie. Bueno, poco a poco será. - Claro. - Sonreí cálidamente. - Entonces, ¿en qué te puedo ayudar?. - Te llamaba porque este día vendrán socios muy importantes a una junta de emergencia, necesitó que desempolven y ventilen la oficina principal de esta empresa y le den mantenimiento a todo. El socio mayoritario se instalará en ella durante varias semanas. Mientras damos soluciones a todos los problemas que se nos han estado presentando. ¿Cuento con tu ayuda?. - Claro David, como tú ordenes. Me retiro. - Adelante sophie. A este punto David estaba tan casado y preocupado por los problemas sucedidos anteriormente y es que las empresas firreti eran una de las más importantes de toda Europa e incluso América y los problemas en la empresa madre debían controlarle lo antes posible para evitar futuros daños a sus economías.
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