Cap 5: Malas Amistades.

1638 Palabras
Madiel dejó caer suavemente su cabeza sobre la mesa. Puso sus manos arriba de la nuca mientras lloraba desconsoladamente. Valentina sentía una horrible acidez en el estómago, y compartía esa sensación de impotencia y rabia que Madiel describió minutos atrás. Madiel continuaba llorando sin levantar la cabeza, esa posición hizo que Valentina recordará cuando se quedaba dormida en clases sobre su pupitre. —¿Madiel? —dijo Valentina, —¿Te encuentras bien?— Pero Madiel solo continúo con su llanto. Valentina buscó con su mirada a la doctora Francis, ella seguía en su silla. Pero no anotaba nada en su cuaderno, solo veía con preocupación a Madiel. "¿Por qué no detienes esto?", pensó Valentina, observando a la doctora "Levántate de esa silla y termina la entrevista... Dile a la cámara que Madiel no está bien y tiene que tomar sus medicinas" Pero Francis no se movía. —Madiel podemos parar y tomar un descanso.—dijo Valentía. Solo entonces Madiel se levantó y volvió a mostrar su rostro. Aun tenía los ojos cerrados, Su labial rojo se había corrido y había dejado una mancha en la mesa. Madiel Inhalaba... Mantenía el aire... Exhalaba. Tres veces repitió Madiel aquel ejercicio de respiración. Abrió los ojos y negó rápido con la cabeza. —No quiero parar, puedo seguir.—dijo. —Madiel si lo que me éstas contando es cierto.—Valentína se detuvo un segundo— Con respecto a la violación de Yoselin. Debemos denunciar ante las autoridades, eso no puede quedar impune. —Pepe está muerto —respondió Madiel. —Tuvo un accidente en una moto, fue meses antes de que yo descargara ABNF. Conducía por una Avenida, borracho y con un grupo de varios motorizados. Creo que venían de algún evento, Pepe trató de hacer piruetas en su moto, mientras iba a gran velocidad. Levantó la moto con el caucho trasero y rodó varios metros hasta que perdió el control. En la isla de la Avenida habían puesto macetas enormes de concreto, con palmeras de jardín. La cabeza de Pepe impactó directamente con una de esas macetas, no llevaba casco, su cráneo crujió como un huevo. Todo quedo grabado en un celular de uno de sus compañeros, fue muy viral en f*******: y TíkTok, yo no llegue a verlo hasta que ya estaba aquí internada. Valentina volvió a mirar a Francis, ella ahora volvía a escribir en su cuaderno. —Madiel.—dijo Valentina. —Igual que con lo que me contaste sobre Royer, te pregunto; ¿había alguna información?, bien sea un chat o documento en tu celular, ¿Que la aplicación pudiera utilizar para conocer todo el tema con respecto a Yoselin? —Nada.—dijo Madiel —Antes de esa noche no sabía nada sobre lo que había ocurrido con Yoselin. —¿Cómo pudo ser posible? ¿De verdad Yoselin no te contó nada al día siguiente? —Madiel miró a un costado ante la pregunta de Valentina, mostrando en su rostro vergüenza y culpa. —Cuando encontré a Yoselin en ese mueble inconsciente —Madiel cerró los ojos y suspiro de nuevo— De verdad no pensé... Digo. No quise creer que había pasado algo malo. Yoselin estuvo media hora recostada en ese sofá, hasta que por fin decidí que era mejor irnos. Pepe no apareció más en toda la noche, y fue Alberto. El muchacho con quien yo dormí esa noche, quien nos llevó a las dos en su carro. Entre los dos metimos y sacamos a Yoselin, nos reíamos como estúpidos durante todo el trayecto, como si todo fuera parte de una travesura. Me besé con Alberto 20 minutos en el auto antes de que entráramos a la casa. De verdad no sé cómo no despertamos a nadie esa noche, llevé en mi hombro a Yoselin, caminando lentamente hasta su habitación, la acosté en la cama y le quité los zapatos, la arropé hasta el cuello y me acosté a su lado durmiéndome enseguida. Cuando desperté a la mañana siguiente, Yoselin no estaba en la cama. Me dolía la cabeza por la resaca y tenía un horrible sabor de boca. Era Domingo, así que imagino que a su mamá decidió dejarnos dormir hasta tarde, cuando vi mi celular ya casi era Medio día. Salí de su habitación y escuché el agua de una regadera cayendo, me acerqué a la puerta del baño y pegué mi oreja a la puerta. Pude escuchar a Yoselin llorando adentro. —¡Yose! —llamé fuerte. —¿Amiga estás ahí?.—se quedó todo en silencio, solo escuché el agua caer durante unos segundos. —¡Sí! ¡Madi!, ¡Aquí estoy! —dijo ella desde dentro. —¡Apúrate por favor!... ¡Tengo que orinar!— No me quedé a esperar ninguna respuesta. Fui a la cocina y me lavé la cara en el lavaplatos. Sus papás no estaban en la casa, ellos tenían la costumbre de ir cada domingo a hacer mercado en una feria de verduras. Se habían ido y nos dejaron solas. No sé cuanto tiempo llevaba Yoselin adentro de esa ducha. ¿Tal vez si me hubiera quedado a esperarla? La habría encarado cuando saliera y me contaría todo, pero. Cuando revise mi celular buscando si Alberto me había escrito, encontré un mensaje de mi mamá enojada; . Me levanté de un salto del comedor y volví corriendo hasta la puerta del baño otra vez. —¡Yose tengo que irme ya!, ¡mi mamá está molesta!— Otra vez solo escuchaba el agua caer de la ducha. Las ganas de orinar se habían ido, o por lo menos se pausaron hasta que yo pudiera llegar a mi casa. —¡Está bien Madi! —Escuché su voz dentro del baño —¡Vete tranquila, antes de que te metas en problemas con tu mamá! —Yose... ¿Estás Bien?, creo que te escuche llorando hace un momento? —Le pregunté. Me quedé ahí parada por casi un minuto esperando su respuesta. —¡Si claro!, ¡no te preocupes Madi! —Tengo tantas cosas que contarte de anoche Yose, por favor me escribes cuando salgas del baño— No hubo ninguna respuesta. —¡Adiós amiga!, ¡Te quiero! —dije antes de salir, tampoco me respondió, solo escuché el sonido de la ducha. Nunca Volvió a escribirme desde ese día. —Ese lunes, ella no fue a clases. —continuó contando Madiel. —Le escribí mensajes, la llamaba, pero no lograba nada. —¿y nunca llamaste a la casa?— Preguntó Valentina. —Si claro, pero en toda la semana no se presentó, así que fui hasta su casa. En la puerta me frenó su mamá. Me dijo que Yoselin había tenido mucho malestar y por eso decidió quedarse en casa esos días. Su mamá era una mujer obsesionada con la salud y enfermedades, estoy segura de que no le costó mucho convencerla de tomarse unos días libres. Le di mil excusas con tal que me dejara pasar, que quería verla, pero me respondía que Yoselin había pedido no ver a nadie. Le decía que entonces me dejara entregarle la tarea y me respondía que ya había hablado con la maestra y le envió todo por correo. En fin, no me dejó verla ni hablar con ella. —¿Y cuándo regresó a clases? —pregunto Valentina? —Nunca. Yoselin no volvió, cuando le pregunté a la maestra, me dijo que culminaría el lapso desde casa, el siguiente año ya la habían escrito en otro colegio. —¿Nunca uniste cabos Madiel? ¿Nunca pensaste que tenia que ver con esa noche?— Madiel asintió. —Sabía que algo había pasado en la fiesta, pero tenía un miedo interno de averiguar que era. Se lo escribí; , pero nunca me respondía. Alberto y yo seguimos saliendo, pero cuando le pregunte si Pepe tuvo algún problema con Yoselin, solo me respondía que no. Al poco tiempo, él también desapareció de mi vida. —¿Y nunca la encontraste en algún sitio? ¿La buscaste, por otra parte? —Visité todos los lugares que frecuentábamos juntas, pasé cientos de veces por el centro comercial solo con la esperanza de encontrármela. Así que cuando ya no aguanté más. Me escapé una noche con la esperanza de meterme a su cuarto. Cuando llegué, me asomé por las ventanas, y la vi a través del cristal, sabía como esconderme para que nadie me descubriera. Ella nunca supo que yo estaba ahí. La vi sentada, con sus piernas cruzadas, leyendo un libro, seguro uno de esos de Caballeros y Dragones que tanto le gustaban. Llevaba su cabello recogido con una cola, y una taza de café caliente a su lado. Yoselin siempre fue muy tranquila, de verdad que ella era un pan de Dios. Pero esa noche, vi que en su mirada tenía una enorme tristeza, era como si una parte dentro de ella estuviera rota. No sabía como explicarlo, pero podía sentirlo. "Bien, si tú no me quieres en tu vida... Pues yo tampoco te quiero en la mía" Pensé. Siempre había envidiado a Yoselin, pero no lo acepté hasta esa noche. Vivía en un hogar perfecto, junto a una madre que no se atiborraba de pastillas para dormir, ni evitaba el contacto directo con ella. También tenía un padre presente, qué la amaba y que no la había dejado abandonada junto a su madre para irse a vivir con su nueva novia a otro país. Le di la espalda y decidí no quería saber nada mas de Yoselin. —Hasta esa noche— la interrumpió Valentina. Madiel solo asintió. —Madiel.—Continuó diciendo Valentina. —¿Que ocurrió esa noche luego que patearas el celular? Madiel lanzó un suspiro al aire... Y continuó con su historia.
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