—¿Alguien quiere dedicarle unas palabras? —Dijo el pastor que hacia la ceremonia. Por estupideces de la vida, levanté la mano y decidí hablar. —Eso es tan sorpresivo que tendré que sacar palabras de Google para dedicártelas, no puedo creer, aunque moriste. Contigo la vida era más fácil. Extrañaré cada día tus bromas y tus sonrisas, pero doy las gracias por haber podido tenerlos. De haber podido hacerlo, habrías bajado una estrella para dármela como regalo, Ahora lo has conseguido: tu memoria brillará por siempre cerca de mí. No sabes lo feliz que nos hiciste a mí y a Amber, el amor de tu vida. Suspiré tomando un poco de aire para proseguir hablando. —Ojalá pudieras escaparte del cielo un ratito y venir a darme ese abrazo tan fuerte que necesito y pudieras consolar a tu novia que tanto

