Terminaron acostados en la habitación de Travor. Al final él la llevó a la cama, era demasiada pasión la que él tenía por ella que no pudo conformarse con haberla poseído ahí en el sillón de la terraza con la brisa de la noche, las estrellas resplandecientes en el cielo despejado e iluminado por la luz de la luna de testigo. Necesitaba más espacio y comodidad para amarla como nació de lo más profundo de su ser. La cena se les postergó porque fue más el apetito carnal que demandó ser satisfecho de inmediato. Chloe aceptó que su cuerpo se sintió complacido de recibir tan maravillosas caricias. La atención de Travor fue determinante para confirmar que había tomado una buena decisión, ¿Si era la mejor? No sabía, pero de que era el complemento que él le dejó ver que podía darle en cada entreg

